A volar no aprende cualquiera

A volar no aprende cualquiera. Hace falta mucho valor para desafiar las leyes de la prudencia. Aletea las pestañas y despeina al viento, utiliza las nubes para surfear el cielo y no pierdas detalle del paisaje. Desde arriba los problemas son diminutos. A volar no aprende cualquiera. Hay quien tiene vértigo a los vaivenes de la vida. Otros llevan zapatos de plomo que compraron sin saber el precio. Y si en algún momento tienes que hacer un aterrizaje forzoso, improvisa. Al fin y…

Si alguien lo intenta

Cuando alguien intente hundirte, recuérdale que eres un submarino. Cuando alguien intente cortarte las alas, dile que eres tú quien dibuja la línea del horizonte cada mañana. Cuando intente arrastrarte al fango, recuérdale que sabes flotar si es necesario hasta en una ciénaga. Cuando intente destruirte, hazle saber que seguir brillando es tu forma de hacer la guerra. Cuando intente apagar tu luz, no olvides que la luz no tiene sombra y que tu sonrisa es su criptonita.

La revolución

Creo que la auténtica revolución está en ser feliz, en amar, en reír... El peso del odio en nuestro espíritu debería ser el de un suspiro. Parece sencillo pero es una tarea altamente complicada porque, como diría Albert Camus, la estupidez siempre insiste. Tengamos el coraje de vivir día a día sin apartarnos de nuestros objetivos, los construidos desde la honestidad. La luz atrae a la oscuridad como un imán, porque la necesita para seguir siendo. Por eso es tan difícil, porque…

Las personas que hemos tocado fondo alguna vez

  Las personas que hemos tocado fondo alguna vez, sabemos que lo que no destruye, construye. Que lo que hay por encima de tu cabeza, a partir de ese instante, es todo cielo. Que es mejor dar con el culo en el suelo que con las alas en un techo. Que cada pedazo roto es imprescindible para el todo. Las personas que hemos tocado fondo alguna vez, sabemos que desaprender es el camino…

Las personas fuertes

Las personas fuertes están hechas de cicatrices, que a menudo cuentan historias difíciles. Las personas fuertes lloran y mucho, porque saben que el dolor hay que sacarlo fuera. Las personas fuertes no son de roca, más bien son de arcilla. Saben que para aguantar la presión sin romperse, es imprescindible que la fuerza les moldee. Las personas fuertes cambian de piel constantemente y así aprenden a dejar atrás lo que les hizo daño. Las…

Soy y no soy

Aunque soy fuerte, no estoy hecho de roca, porque cuando alguien me lanzó al agua para intentar hundirme, solo toqué el fondo para impulsarme. Aunque a veces soy débil, no estoy hecho de polvo, porque cuando alguien sopló para deshacerme, me convertí en parte del viento. Ser raíz que fija al suelo la solidez de mi tronco pero castra mis alas y me impide el vuelo. Ser alas que acaricien el cielo a merced…

No tengas miedo

  No te escondas, sé que estás ahí, como un niño pequeño detrás de las cortinas asomando la punta de sus zapatos. Puedo sentirte. Hasta mis oídos llega el galope de tu corazón trotando desbocado. Hay silencios que son altavoces. Lo sé, tienes miedo. Pero es hora de salir, de aguantar la respiración el tiempo suficiente hasta que respirar te queme como a un recién parido. Sé que hace tiempo te escondiste y que metiste…

¡Cumplimos 6 años!

Tal día como hoy hace seis años, nacía El Blog de Paz Castelló. Empezó siendo un proyecto personal. Seis años después es una realidad compartida con lectores en todo el mundo. Hemos superado las 160.000 visitas y los 3.000 comentarios. Me siento feliz y acompañada. Para daros las gracias, he grabado este vídeo desde el rincón desde donde os escribo. ¡Gracias a todos!    

Lo hice

    Lo hice. No  sé las veces que tuve que intentarlo, pero al final logré hacerlo. Fue como excavar un túnel raspando las entrañas de la tierra con la cucharilla del café, y eso que yo soy más de té, arañar centímetros a la oscuridad cada noche, en silencio, en secreto, para volver a mi celda antes del amanecer. Y hacer como si nada. Siempre hacer como si nada estuviera ocurriendo para no molestar.…

Cuando nos sorprendió el silencio

    Cuando nos sorprendió el silencio, ya nos  lo habíamos dicho todo. Ni siquiera nuestros cepillos de dientes se rozaban ya en el vaso del baño. Y las luces de nuestras mesillas se apagaban cada noche a tiempos distintos. Cuando el silencio quiso gritarnos, ya habíamos hecho oídos sordos. Ya no manaba sangre de una herida que lucía casi con orgullo una cicatriz que el tiempo había dibujado sin pedirnos permiso.…