ZOE

  La enfermera me dijo que no era necesario que pasara por eso. Que ya había sufrido bastante. Lo dijo con la voz convencida. ¿Acaso podía medir ella el grado de sufrimiento? ¿Tenía un aparato capaz de cuantificarlo? Como el termómetro con la temperatura o el tensiómetro para la presión arterial… mucho, poco, demasiado, bastante. Sufrimiento. Extendió la mano y me ofreció una pastilla. - Anda, no lo pienses más y tómatela. La acompañó con…