La oveja que no quería ser contada

  A la oveja blanca no le gustaba que la contaran de noche, en la mente de los insomnes. La hacían saltar vallas, dando vueltas sobre la cabeza de los preocupados, una y otra vez, hasta cifras que nunca se acaban. Odiaba ser un número porque a la oveja blanca, le encantaba la poesía, era más de letras. Se cansaba mucho pasando la noche en vela para que otros pudieran dormir, así que de día, la oveja blanca no podía jugar, ni…