Vivir

      Mantener la cabeza fuera del agua. No olvidar que todos los mares, por inmensos y profundos  que sean, acaban siempre en una playa. Ser un pez chico para poder escapar por los agujeros de la red que pretenda atraparme. Aprender a flotar. Saber que estoy hecha de agua y el agua no se ahoga en su propio elemento. No olvidar que las balas disparadas nunca vuelven atrás y que las palabras…