Cuando nos sorprendió el silencio

    Cuando nos sorprendió el silencio, ya nos  lo habíamos dicho todo. Ni siquiera nuestros cepillos de dientes se rozaban ya en el vaso del baño. Y las luces de nuestras mesillas se apagaban cada noche a tiempos distintos. Cuando el silencio quiso gritarnos, ya habíamos hecho oídos sordos. Ya no manaba sangre de una herida que lucía casi con orgullo una cicatriz que el tiempo había dibujado sin pedirnos permiso.…