La mosca que vivió en un arcoíris

Desconozco el autor de la imagen. ¿Eres tú? Házmelo saber. Obtenida de la web www.rainbowgray.blogspot.com.es

 

Había una vez una mosca que nació libre, alborotadora y aventurera, como todas las moscas del mundo. Consciente de que su vida sería breve, apenas veinticuatro horas de aleteo despreocupado, decidió buscar un lugar bonito en el que  poder vivir.

Primero pensó que estaría bien poder husmear allí donde le apeteciera, jugar divertida a hacer cosquillas a los humanos, o tal vez, por qué no, dejarse mecer por el viento hasta sucumbir a los aromas más suculentos para su olfato.

Pero como el tiempo le era escaso y la aventura incierta, decidió finalmente que lo más sensato era vivir su corta vida tranquila y a salvo, sin demasiados sobresaltos.

Buscó entonces un refugio tras el cristal de una ventana de una casita de campo, donde se colaba la primavera en casa de una familia. No le sobraba el tiempo para planificarlo todo al detalle y esa opción que le presentó el destino, le pareció de lo más acertada. Podría entrar y salir a su antojo, y en el caso de que las cosas se pusieran feas, contaba con un lugar seguro en el que refugiarse.

Pero entonces se desató una terrible tormenta. El viento se enfureció de lo lindo en tan solo un segundo  y agitó con rabia los árboles. Unas luces puntiagudas brotaron de las negras nubes y un ensordecedor estruendo, rasgó el cielo como si fuera a quebrarse en mil pedazos de un momento a otro. La mosca se sintió aliviada por haberse colado en esa casa en el momento justo y estando allí, refugiada en una esquina del frío cristal, uno de los humanos cerró la ventana, dejando a la mosca dentro, feliz por su suerte.

No tardaron ni cinco segundos en precipitarse las gotas de lluvia contra el cristal. Primero eran pequeñas y apenas hacían ruido al estamparse. Simplemente languidecían dibujando curvas en la ventana. Pero pronto se volvieron violentas y gordas, y repiquetearon como si quisieran que le abrieran para entrar.

La mosca se acordó de las otras moscas y se sintió privilegiada por estar al otro lado del cristal. ¡Qué suerte había tenido!

La tormenta de primavera apenas duró unos minutos y el sol, insolente y triunfante, apartó a las nubes para hacerse hueco y dibujar un bello arcoíris en el cielo. A la mosca le pareció que aquel dibujo multicolor era lo más hermoso que nadie podría ver en este mundo y entendió entonces que el propósito de su vida era poder volar hasta él, aunque en ello invirtiera las pocas horas de vida que la naturaleza le había regalado, aunque tuviera que abandonar su refugio y exponerse a las inclemencias e incertidumbres de la naturaleza.

Pero por más que intentó salir no pudo encontrar una rendija por pequeña que esta fuera. Estaba atrapada. La ventana estaba cerrada a cal y canto y lo que antes había sido su refugio, se había tornado ahora en su cárcel. Incluso tomó impulso en varias ocasiones e intentó traspasar el cristal, pero sólo le sirvió para golpearse contra él sonoramente, una y otra vez, sin conseguir más que un fuerte y terrible dolor de cabeza.

La resignación se apoderó de ella. Estaba abatida. Porque, aunque la gente lo desconoce, las moscas también tienen sentimientos. Mientras el arcoíris seguía dibujado en el cielo, las horas pasaban y la mosca no podía hacer otra cosa más que contemplarlo a través de un cristal, pasando de puntillas de un color a otro, del rojo al amarillo y del verde al añil, mientras la vida le descontaba minutos en el reloj. Y así pasó varias horas de su corta existencia, hasta que se dejó vencer por la desolación.

Cerró los ojos e imaginó que nunca había entrado por esa ventana en busca de una vida tranquila y segura. Imaginó que el cristal que la protegía de los peligros del exterior no existía y que realmente ella vivía, posada en el color azul de su precioso arcoíris. Cerró los ojos y se creyó su mentira como si fuera una verdad. Decidió que esperaría a la muerte, pensando que había sido la mosca que había vivido en un arcoíris.

Aleteó con fuerza las alas y se las peinó con mimo pasando sus patas por ellas, una y otra vez. Pero el aleteo alertó al gato de la familia que agazapado detrás del sofá, esperó el momento oportuno para merendarse a la mosca que fingió vivir en el arcoíris, por miedo a que le mojara la lluvia y la meciera el viento.

Entonces el arcoíris se difuminó hasta desaparecer y el gato se lamió y relamió de gusto antes de echarse una siesta en el sofá. Los pájaros volvieron a cantar y las mariposas volvieron a buscar flores en el campo sobre las que posarse. La ventana volvió a abrirse, pero la mosca ya no estaba al otro lado del cristal para echar a volar.

 

Moraleja: No sabes lo corta que puede llegar a ser tu vida como para que no vayas en busca de tu arcoíris. Deja que la vida te moje con sus tormentas porque sin ellas, no existirían los arcoíris,

 

26 respuestas a “La mosca que vivió en un arcoíris”

  1. Liliana dice:

    Me encanta, me encanta, me encantaaaaaa !!!!!
    Comparto 🙂
    Gracias Paz

  2. Adrian dice:

    Maravillosa como siempre. Tengo que contarte un secreto, pero no se lo cuentes a nadie… hay tres mujeres que nunca me defraudan, mi madre, mi hija y tu.
    Gracias

  3. Miguel Ríos dice:

    Y cuántas moscas equivocadas quedan atrapadas tras los cristales… Hay que intentar atrapar al arcoiris, aunque te cales hasta el exoesqueleto de insecto 😉

  4. piti petruchi dice:

    Me ha encantado, y he sacado una buena lección…Voy a dejarme mojar por la vida…
    Muchas gracias!

  5. Paz Castelló dice:

    Queridos amigos: Gracias a todos. Por cierto… ¿Os he dicho que hemos alcanzado la cifra de 140 MIL VISITAS? Sois muy grandes 🙂

  6. naufrago dice:

    La alquimista de las palabras, llenando el arcoiris de nuestra vida ,de sentimientos.
    Gracias Paz

  7. Fernando dice:

    La de veces que me ha apetecido irme a pasear bajo la lluvia, sin paraguas, y empaparme hasta los huesos. Creo que la próxima tormenta lo voy a hacer. Besitos Paz.

  8. Sigfrido Sastre Martín dice:

    Precioso Paz
    Puedo decir palabrotas ??
    Eres la ho&¶¡@
    Insisto, tienes un don
    Besos

  9. Vane dice:

    aysss pobrecita mosca!!

  10. Àlex dice:

    Paz, pensaba que te habías ido a vivir a Honolulú!
    Ya veo que sigues aquí. Buscando un refugio para cuando llueve, que te deje salir después, sin gatos y cerca del arcoíris. Cuando lo encuentres envíame el enlace!
    Hasta pronto, ha valido la pena la espera.

  11. Berenice dice:

    Me encanto Paz Castello, es fascinante, pude transportarme hasta ese magico lugar y sentir todas esas emociones, se describe perfectamente la situacion que vivimos muchos dia con dia, la verdad es que me arriesgare a mojarme bajo la lluvia, pues si no lo hago algun dia me arrepentire, saludos desde Veracruz.Mexico

  12. Nacho Maneiro dice:

    Como siempre es una delicia leerte ,eres grande escritora

  13. Jesus Locampos dice:

    El miedo nos obliga a ponernos detrás de las ventanas que nos dan seguridad sin darnos cuenta que también son jaulas que no nos dejan libertad.

  14. José Luis Estévez B dice:

    ….y lo que antes había sido su refugio, se había tornado ahora en su cárcel. ¡¡Maravilloso!!!

  15. Kris dice:

    ¡Precioso, Paz!

  16. carmelaant dice:

    Tras la tormenta llega el arcoiris, buscando la rendija estoy… Genial Paz!!!

  17. Pilar Perez dice:

    Es una preciosidad el relato, me ha encantado.

  18. Fernando Marchuet Pérez dice:

    Como siempre, genial, así es la vida, todos somos esa mosca en algún momento de nuestra vida… o siempre, pero la vida es muy valiosa para dejarla escapar, debemos soñar y hacer realidad todos los arcos iris que tengamos al alcance. Gracias por volver.

  19. liza sanchez haro dice:

    Genial…no nos escandamos de la tormenta…vamos todos a buscar nuestro arcoiris…muy bello

  20. niala dice:

    Maravilloso como siempre Paz, eres maga de las letras, flautista de Amelin, nos embelesas con tus narraciones….un abrazo

  21. Rafa dice:

    Precioso cuento Páz. Me ha gustado mucho, aunque me da mucha pena la mosca.

  22. Maria Eugenia dice:

    como me has recordado y sólo por un momento “la metamorfosis” de Kafka has sido capaz de transpasar barreras y dotar de alma y sentimientos algo tan insignificante a todas luces como puede ser la existencia de una mosca …pero tu mosca nos hace una vez más pararnos a reflexionar de que nuestra vida.. la.existencia no puede estereotiparse a través de unos barrotes…debemos salir fuera…y en definitiva…vivir nuestros sueños…Gracias por tan bello relato y comparto

  23. Sonia Coloma dice:

    Precioso y aleccionador, por suerte hay moscas que despiertan a tiempo y se las apañan para romper el cristal…

  24. Pilar Perez Martin dice:

    En este momento toma mas fuerza tu relato, vivimos asustados ante lo desconocido, no sabemos que hacer, si hay solución para que preocuparnos , si no hay solución para que preocuparnos, mientras tanto lo importante es seguir adelante lo mejor posible y que no falte la alegría de estar vivos.
    Un beso mi querida amiga.

  25. Pilar Pérez dice:

    Lo puedo leer cien veces que cada vez me parece una historia mas cierta
    Me encanta

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