La carta que nunca escribí

La carta que nunca escribí quiso ser un poema escrito de noche, pero al nacer el día, sintió ridículo de sus versos que obscenos se habían desnudado para ti, sin pudor alguno, la noche anterior. La carta que nunca escribí dejó hueco el buzón de tu casa. Al abrirlo, el vacío de la ausencia te dio frío y extrañaste mi letra en un sobre y mi pensamiento en un papel. Pero como si se tratara de algo contagioso, también tú teléfono quedó…