No quiero ser una princesa.

No quiero ser una princesa por casarme con un príncipe. Prefiero ser la presidenta de la república independiente de mi casa. No quiero ser princesa de protocolo. Prefiero la anarquía de mi desorden y el orden de mi anarquía. No quiero ser una princesa que besa ranas. Prefiero la humedad de tus labios. No quiero ser una princesa de tiara del siglo pasado. Prefiero mi melena al viento como mi bandera. No quiero ser una princesa de boca de fresa. Prefiero la…

A ti.

A ti, por amarme con libertad como sólo un hombre sabio sabe hacerlo, sin ponerle puertas al campo, ni ventanas al cielo, sin código de barras, ni fecha de caducidad. A ti, que cuando creí morir no dejaste flores en mi tumba, sino que me hiciste el boca a boca y lograste resucitarme. A ti, que siempre has sabido dar un paso atrás para dejarme brillar y no pisar mi sombra. A ti, cuya fe en mí siempre ha sido tan intensa,…

Los gatos de la escritora

No es que fuera solitaria, simplemente le gustaba el silencio, por eso prefería los gatos a los perros, son más hacia dentro pero, no por ello menos sentidos. El bullicio, el estruendo de la calle, el griterío de los niños en el patio del colegio, todo eso lo escuchaba desde la ventana, como una observadora indiscreta que no pierde detalle de una realidad paralela. A veces tenía algo de complejo de metomentodo, su naturaleza observadora le hacía no perderse detalle, ni el…

A veces sí, a veces no.

En un intento por encontrarme, me busco en el hueco de mí misma y me doy cuenta de que a veces soy como un árbol, fuerte, rígido y con la corteza áspera, bien sujeto al suelo, pero susceptible de que me parta un rayo. Sin embargo,  otras veces soy más bien como un junco, capaz de doblarme sin romperme, por muy fuerte que sople el viento, esa soy yo. No es que sea dos en una, es que a veces soy hasta…

Una estrella en el exilio

Una noche de cielo claro y estrellado, me prometiste la luna. Me dijiste: - ¿Ves esa estrella, la más grande, la que más brilla? Esa eres tú. Y yo me convencí de  que era una estrella que sólo brillaba para ti. En aquellos días, me hiciste creer que podía ser la bonita estrella de una varita mágica, de esas con las que juegan las niñas a ser hadas, de esas que convierten en realidad cualquier deseo. Pero pronto me di cuenta de…