Amarga carta a los Reyes Magos

A golpe de tarjeta en grandes almacenes, salpicados por el lujo de una buena mesa, destellos dorados, luces de colores y buenas intenciones, que casi nunca pasan a realidades, así ha transcurrido la dulce navidad de muchos. Una hipocresía amparada por una sociedad que alimenta las mentiras de la mayoría y ahoga los anhelos de unos pocos desamparados. Un año más, y ya van 2010, se repite la misma historia, y es que  por algo se dice que los humanos somos animalitos de costumbres. Y lo cierto es que nos acostumbramos a todo. Una costumbre que anestesia la conciencia por cansina y repetitiva.

Sin ir más lejos yo me acostumbré a escuchar los lamentos de una madre, muerta a golpes por su pareja, que sumaba la víctima no sé cuantas del 2010, entre las noticias sobre  la nueva ley antitabaco y el comienzo de las rebajas en alguna ciudad española. Ella sólo era una más de las de costumbre, 15 segundos en las noticias de las tres. Me acostumbré a comer mientras veía en la televisión las imágenes de los mutilados en los atentados que, como de costumbre, ocurren en países que me pillan lejos y ya se sabe que la distancia es el olvido. Me acostumbré a ignorar, entre langostino y langostino, el amargo sabor de los mendigos, de los accidentes de tráfico, de la infancia perdida, en definitiva, me acostumbré a brindar por un futuro mejor, mientras  el mundo escupe vidas sin presente.

Estos días, las luces de las avenidas me ciegan a otras realidades. El intenso aroma de los caros perfumes me impide percibir el olor de las miserias. El sonido de los villancicos en los comercios, me ensordece para  los aullidos de injusticia. El tacto suave del lujo, me hace callo para sentir los pinchazos de la fría calle. Y así, ni siento ni padezco, que la vida son dos días y hay que disfrutarla. No importa, es Navidad, época de paz y amor, y quién no tenga de eso, pues que se lo hubiese comprado antes, que ya se sabe que no hay que dejar las compras para el último momento.

Queridos Reyes Magos, como he sido buena os pido que este año me traigáis una conciencia nueva, que la mía ya la tengo muy acostumbrada.

7 respuestas a “Amarga carta a los Reyes Magos”

  1. Luci dice:

    Jo, qué dura eres Paz. Supongo que tienes parte de razón pero la ilusión de los niños es la ilusión… Me ha gustado pero es cierto que es “amarga”.

  2. Toni López dice:

    Tan triste y amarga ……..como la propia realidad.

  3. anna< rios dice:

    opino igual que tu

  4. Josep Capsir dice:

    Nuestro cerebro está preparado para asimilar la desgracia ajena sin inmutarse, es una especie de mecanismo de autodefensa. Es posible que si nos afectaran todos y cada uno de los acontecimientos lamentables que ocurren día a día, acabaríamos por volvernos locos. A cambio de eso nos volvemos insensibles y dedicamos nuestros esfuerzos a preservar nuestro entorno más cercano, que este sí nos afecta. Desde mi profundo agnosticismo, ateísmo y pavor ante cualquier tipo de religión, considero que la Navidad ha dejado de ser una celebración religiosa para convertirse en una pausa en nuestra ajetreada vida; un momento de reunión con los nuestros y un punto de inflexión para nuevos propósitos. Comercialmente se nos ha ido de las manos, despilfarramos en regalos y ágapes, ignorando los problemas ajenos, o como mucho, lamentándolos. No creo que en Navidad seamos mejores personas, aunque habiendo varios post con temática similar, algo nos da que pensar, y eso, ya es algo.
    Independientemente de la saturación comercial, mañana por la mañana, mis hijos se levantaran con la legaña puesta y pondrán esa cara de asombro impagable que hace cualquier niño cuando ve todos los regalos, y eso, caray, solo por eso, buffff… vale la pena; y esas caritas de emoción las recordaré toda la vida.
    Bueno, casi que paro, que si no el comentario será más largo que el post.
    Feliz día de Reyes…
    Y un beso, claro.

  5. Paz Castelló dice:

    Ya sé que este post es algo duro, pero creo que debía ser honesta con vosotros y deciros lo que sentía en el momento de escribirlo. Hoy, día de Reyes, he despertado con sonrisas infantiles y eso lo disipa casi todo, como dice Josep. Gracias por participar, muchas gracias. Sea como fuere, feliz día de Reyes.

  6. Priscila dice:

    Holaa, me encantó el bloog (: es la primera vez que paso, u nbeso

  7. Alex Pèlach dice:

    Duro no, simplemente real. Me ha encantado.
    Espero que, entre algo de carbón, los reyes te traigan la conciencia nueva. Regalos de consumo rápido no les deben quedar, pero conciencias seguro que sí.
    Muy buen año, y vigila no se te acostumbre demasiado la nueva conciencia.

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