El brindis de la venganza

He guardado mi venganza en la nevera para que se vaya enfriando. Algún día te invitaré a cenar conmigo. Por los viejos tiempos. Cocinaré un plato que se sirve frío y, que de dulce, es traicionero. Lo aliñaré con mi mejor sonrisa y una pizca de desprecio para que pase inadvertido. Brindaremos por lo bueno, por lo que pudo ser y no fue, por los recuerdos que merecen ser recordados. Mirarás al futuro esperanzado,  con la felicidad de los ignorantes y la…